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sábado, 13 de agosto de 2016

ZODIACO OCCIDENTAL O ZODIACO ORIENTAL ¿CUÁL ES MEJOR?


Nicolás (quien es un estimado colaborador) me compartió este análisis que hizo sobre el zodiaco, el cual con su permiso se los comparto por lo interesante que es:


Por cerca de cuatro años investigué en varias fuentes (incluida la Teosofía) sobre el tema astrológico, y llegué a la conclusión de que muy probablemente sea el zodíaco hindú o sideral el más verdadero, en contraposición al occidental.

Mis razones para concluir eso son:

1) Se sabe astronómicamente que cada 2’160 años, el equinoccio vernal (o sea la intersección de la eclíptica solar con el ecuador celeste) se “corre” un signo zodiacal hacia atrás, determinando así las “eras astrológicas”.

Por lo tanto, el dato de que el signo de Aries comienza todos los 21 de marzo es obsoleto, porque el ciclo de ese signo, según la Teosofía terminó en el año 263 antes de Cristo.

Lo anterior lo comprobé usando un programa llamado “Stellarium”, el cual se puede descargar gratuitamente, e ingresando los datos correspondientes (tomando como referencia lo que señala Helena Blavatsky en los “Collected Writings” y citado en “The Theosophical Glossary” de que la era ariana comenzó en torno al año 2410 AC) obtenemos las fechas siguientes:

  • Del 26 de abril de 4583 AC al 10 de abril de 2423 AC fue la Era de Tauro (2'160 años). 
  • Del 10 de abril de 2423 AC al 21 de marzo de 263 AC fue la Era de Aries (2'160 años). 
  • Del 21 de marzo de 263 AC al 20 de marzo de 1897 DC fue la Era de Piscis (2'160 años). 
  • Del 20/21 de marzo de 1897 DC al 19 de marzo de 4058 DC es la actual Era de Acuario (2'160 años y en realidad el Sol se ubica casi en el límite sideral entre Acuario y Piscis). 
  • Del 19 de marzo de 4058 DC al 20 de marzo de 6218 DC será la Era de Capricornio. 
  • Del 20 de marzo de 6218 DC al 20 de marzo de 8378 DC será la Era de Sagitario. 
  • Del 20 de marzo de 8378 DC al 19 de marzo de 10538 DC será la Era de Escorpión
  • Y así sucesivamente.


2) Las fechas que el zodíaco occidental (o tropical) plantea para los 12 signos, si tomamos en cuenta la retrogradación del equinoccio vernal, están totalmente desfasadas y no concuerdan con las constelaciones.

En cambio el zodíaco hindú propone dividir la franja celeste a partir de los 180° opuestos a la estrella Spica (de la constelación de Virgo) que caerían en la “colita” constelacional de Piscis.

Y este dato se corresponde también con lo que ha señalado Blavatsky en “La Doctrina Secreta” (tomo I, págs. 711-714) sobre que el primer punto del zodíaco hindú, cerca del año 2200 AC estaba a 35° detrás del equinoccio (cerca de la estrella Spica). Por lo que ese punto se situaba en el quinto o sexto grado de Libra y en el año 3102 AC, la luna estaba a 54° respecto del equinoccio.

Y para demostrárselos, les pongo abajo las capturas en pantalla tomadas con el Stellariumque lo corroboran y esto me permite mencionarles que cada vez me gusta más la Teosofía y su aproximación científica :D

Coincidencia aproximada del equinoccio vernal y primer punto zodiacal lunar hindú, en el año 23'500 AC, o sea 20'400 años antes de la Kali-Yuga.



Primer punto zodiaco lunar hindú, en febrero del año 3102 AC.



Primer punto zodiaco lunar hindú, en el año 2200 AC o 1985 años antes de Tolomeo.




Luna quinto grado Libra, el 16-02-3102 AC (según Blavatsky en la Doctrina Secreta I, p.710) y preciso que la captura de pantalla de la carta astral fue realizada con el programa “ZET 9 Lite” el cual también es gratuito y se descarga desde el sitio homónimo.


Lo que no está claro es si Blavatsky se refería a los 27 Nakshatras (o casas lunares del hinduismo) o a los 180° hacia Aries. Sin embargo, la posición geográfica del cálculo astronómico no es tan relevante, pues la franja zodiacal se ve en todo el mundo (salvo en los polos).

Adjunto también imágenes explicativas del astrólogo Robin Armstrong (1975) para apreciar los cortes de 30° entre las constelaciones y un mejor entendimiento del “quinto grado de Libra”...con el que me craneé casi una semana tratando de asimilarlo.



Límites tropicales y siderales de los signos zodiacales




3) Y por último tengo serias dudas sobre las verdaderas características de los signos zodiacales según la visión occidental.

Ya que hasta donde pude apreciar, se limitan solamente a describir los aspectos de los regentes en los elementos fuego, aire, tierra y agua, a modo de “gradación” (o de lo más básico a lo más evolucionado).

Pero se sabe por la obra del erudito hindú Subba Row que los signos zodiacales tienen un significado mucho más profundo y que tristemente este significado se soslaya en la versión occidental, salvo algunos casos como Aries, Escorpio o Virgo, pero en el caso de Acuario, por ejemplo, casi todos sus rasgos se corresponden al regente equivocado: Urano (que es el “rompeestructuras”, el “vanguardista”, el “atraído por la ciencia y la técnica”, bla, bla, bla...).




EN CONCLUSIÓN

Creo que sería más conveniente por ahora, y para hacer una lectura zodiacal correcta, considerar las fechas solares dadas por el hinduismo y la “cruz zodiacal”. Lo que significa que en realidad una persona no tiene un sólo signo dominante (por la posición del Sol en el nacimiento), sino otros tres que se complementan al anterior (un signo de aire, otro de agua, otro de fuego y otro de tierra), a saber por los opuestos:

  • Aries-Libra-Cáncer-Capricornio, 
  • Sagitario-Géminis-Piscis-Virgo, y 
  • Tauro-Escorpio-Leo-Acuario.

Y también eso de que hay “planetas exaltados”, “en caída” y “en detrimento” según el signo también me parece cuestionable y sumamente confuso, pues:

¿Cómo le explicas objetivamente a una persona cuando tiene Luna en Aries?

¿O el Sol en Cáncer?

¿O Júpiter en Capricornio?

¡O Marte en Piscis!

(Este último ¡qué horror!)

Es decir,

¿Cómo se garantiza una lectura correcta cuando los siete planetas regentes se cambian de lugar en la carta astral?


Y como anécdota final, me di cuenta del embrollo cuando abordé el Tarot de Papús, buscando una correlación entre los Arcanos Menores, los signos zodiacales y el Árbol Sefirótico.

Por lo tanto qué pena para los muchos masones o cabalistas que todavía tienen el 21 de marzo fijo para todo ya que:

¡Se atrasaron más de 2000 años!






OBSERVACIÓN

Lo más interesante sobre el análisis que les puse arriba, es la corroboración que hace Blavatsky en su libro “La Doctrina Secreta” sobre las posiciones planetarias, lo cual se encuentra en el capítulo 17 titulado “El Zodiaco y su antigüedad” (tomo 1, págs. 647-667).

Casi todo lo demás sobre el zodíaco hindú está disponible en internet, y hay astrólogos que me sirvieron de guía, entre ellos la mexicana Laura Martínez y el astrólogo francés decimonónico Ely Star (y su libro “Les Mystères de l'Horoscope” es citado por Blavatsky en “La Doctrina Secreta” pero desafortunadamente no he podido encontrar ese libro ni en la web ni en tiendas).

Y de este último personaje (y es un dato que también estoy investigando), Helena Blavatsky afirma que sobre la influencia que ejerce el signo zodiacal de nacimiento, éste correspondería al que se encuentra en el cenit de la eclíptica (90º sobre el horizonte) al momento de nacer. Y aunque es una información “tentadora” todavía necesito verificarla.

Y para que tengan una mayor comprensión del zodiaco hindú, a continuación les traduzco un extracto del libro “Introducción a la Astrología Esotérica” (Introduction to Esoteric Astrology) de los astrólogos indios Bepin y Madhuri Behari, en donde hacen un resumen de las características ocultas de los doce signos, y pienso que les ayudará a comprender mejor por qué considero que el zodíaco sideral es más apropiado que el zodiaco occidental.

Pero antes debo de precisarles que, justamente por el carácter esotérico de los signos zodiacales, no se dan todos los rasgos de cada uno de ellos, pero sí se otorgan conceptos claves para ayudar a su comprensión. Y hay también muchas diferencias con la visión occidental, por lo que tal vez esté decepcionando a algunos seguidores de la astrología occidental. Pero como dice el dicho:

-      “más vale la verdad que duele a la ilusión que ciega.”

Y algo más que quiero precisar es que a lo largo de su libro (y para mi gran sorpresa) los autores mencionan varias veces a Helena Blavatsky y a Subba Row, así como sus obras, especialmente “La Doctrina Secreta” y los “Collected Writings”.

Desafortunadamente no se especifica la fecha en que se publicó el libro, ni la edición, solamente la editorial y el lugar. Y dicho documento está disponible vía internet en formato PDF (sólo que no recuerdo el link, pero pueden usar el buscador para llegar a la página).





EL ASPECTO ESOTÉRICO DE LOS SIGNOS ZODIACALES


 "Introduction to Esoteric Astrology", Bepin y Madhuri Behari, Sagar Publications, New Delhi, capítulo 6, págs. 33-37, 250.

Los doce signos del zodíaco forman la base primordial de la astrología. Y tanto la naturaleza esotérica del zodíaco, como el carácter oculto de la astrología, eran bien conocidos por los antiguos sabios hindúes. Sin embargo (y contrario a los occidentales) ellos no tenían en muy alta estima la astrología predictiva, porque su principal interés en esta ciencia era descubrir las pistas para desentrañar los misterios ocultos de la cosmogénesis y el rol de los seres humanos en ella.

Y fue por esta razón que la astrología estaba incluida en el Vedanga (que es un texto de los Vedas) y cuyo conocimiento era considerado esencial para adquirir la Sabiduría Superior (Para-Vidya).

Por lo tanto y bajo estas circunstancias, no se puede concluir que los diferentes signos del zodíaco eran producto de la imaginación romántica de alguien y basada en ciertos grupos de estrellas, sino que más bien eran la encarnación de profundas enseñanzas ocultas que estaban veladas para el profano.

Y si emprendemos el estudio del significado más profundo del zodíaco, debemos empezar asumiendo que estas estrellas (que representan el círculo o el campo de nuestra manifestación) ellas han sido divididas en varios grupos para indicar los canales de la Energía Divina diferenciada.


En nuestros tiempos, ha habido varios pensadores y científicos que han comenzado a aceptar que los signos astrológicos tienen significados más esenciales. Por ejemplo, el profesor Carl G. Jung en su libro “Psychology and Alchemy” ha demostrado varias representaciones pictóricas de antiguos manuscritos en los que se han empleado los signos zodiacales con profundas implicaciones.

Por ejemplo:

  • El estudio de los doce signos como periferia externa del Sidpe Korlo o Rueda del Mundo, la cual representa el curso de la existencia humana en sus varias formas como la conciben los budistas. 
  • La representación de la correspondencia entre el zodíaco y el ser humano en el manuscrito de Paul Durriens en el siglo XV.
  • O  la esquematización del zodíaco y los planetas que rodean al individuo en el estado de Nigredo (el punto más bajo en la involución del alma humana).

Y todos ellos sugieren la necesidad de aproximarse a la tarea de estudiar los alcances del zodíaco con gran esmero.

No es necesario enumerar y listar previamente los signos astrológicos, pero podríamos recordar que la nomenclatura del zodíaco occidental y el oriental no necesariamente es idéntica. Ya que en cualquier parte del Oriente, cuando nos referimos a algún símbolo del horóscopo, queremos indicar la constelación de ese signo. Mientras que en Occidente existe la tradición de considerar el primer punto del equinoccio vernal como el “primer punto de Aries”, cuya posición no necesariamente coincide siempre con aquélla de la constelación conocida como "Aries".

Esta diferencia ha llevado a serias confusiones en muchas personas, lo cual también da lugar a la famosa controversia relacionada con el fastidioso “problema del Ayanamsa” (o el inicio exacto del zodíaco hindú).


Ahora abordemos el resumen del análisis oculto del zodíaco

(Nota del traductor: los títulos de cada apartado no forman parte de la obra original, pues se adoptaron en la transcripción para una lectura fluida.)


ARIES

Palabra clave: Energía Divina Latente

Hay varios símbolos que pueden clasificarse de muchas maneras. Entre los doce signos hay tres animales: la Cabra, el León y el Toro, siendo la Cabra (o Aries) el primer signo zodiacal.

En las civilizaciones prístinas, a la Cabra se le asignó un estatus divino. Por ejemplo, en Persia y Sumeria, la Cabra daba fortaleza a los enfermos. En Egipto simbolizaba el poder de la procreación y la fecundidad. En la isla de Elefantina, el dios cabeza de cabra llamado Khnumera considerado el guardián de la fuente del Nilo. Y para los astrólogos sería interesante saber que el dios Khnumestaba íntimamente conectado con el dios sol Amón-Ra de los egipcios.

Y Alejandro Magno, que se consideraba hijo de Amón-Ra, mandó acuñar monedas en las que estaba representado con los cuernos de la cabra. Además, uno de los nombres sánscritos para designar la cabra es “aja” que significa: “aquél que no tiene nacimiento”, lo que quiere decir que este signo simboliza a Swayambhu-Narayan, el Absoluto Auto-existente, (conocido en el oriente y en el esoterismo como Parabrahman).

Considerado de esta forma, Aries sugiere el origen, la Fuente de todas las fuerzas de vida, o simbólicamente la fuente del Nilo.



TAURO

Palabra clave: manifestación de la Energía Divina

El segundo signo del zodíaco es Tauro, el Toro. En el panteísmo hindú, el Señor Shiva, también conocido como Mahadeva o el Gran Dios, tiene al toro como su vehículo. Y es por eso que en cada templo saivita, uno debe de mostrar respeto a Nandi (que es el toro del Señor Shiva) antes de entrar en el templo.

La veneración del toro que se originó en los tiempos muy antiguos del Egipto predinástico también es evidente en la forma de toros colosales pintados en la caverna de Lascaux (Francia). Y varios nombres de provincias, e incluso los estándares de varias dinastías egipcias también indican la veneración profundamente enraizada hacia estos animales.

Entre los egipcios, el toro era venerado por su poder de procreación, mientras que la función del “hombre-toro sumerio” era principalmente proteger los rebaños. Y si exploramos más profundamente en el ámbito de los símbolos, vemos que este signo zodiacal representa a la Energía Divina que hace de la manifestación una posibilidad, ya que el Señor Shiva es el más elevado de los dioses manifestados y en Su Tandava Nritya, las vibraciones rítmicas del Logos sostienen al mundo en muchas formas, y también se le asocia con la Música Divina, la Ilusión Cósmica o Ideación, y la naturaleza de Swayambhu-Manu. Todo esto está simbolizado por Tauro.



GÉMINIS

Palabra clave: energía del autoconocimiento

En las antiguas escrituras de la India se ha mencionado que Swayambhu-Manu tiene dos hijos: Brahma-Vajy Vaj-Viraj, (quienes representan los principios masculinos y femeninos desde que la Creación fue posible).

Tenemos entonces que Géminis representa estas dos Energías Creativas diferenciadas que producen el mundo. La dualidad o la polarización entre las formas positiva y negativa de energía, comúnmente conocidas como Purusha y Prakriti, y es también lo que se denomina el “comienzo cósmico” o este aspecto inicial de la Manifestación.

Se dice que Géminis es el primer Andrógino, el Ardhanareesvarao el Adam-Kadmon bisexual del Árbol Sefirótico.



CÁNCER

Palabra clave: flujo dirigido de la Energía Divina

Si se sigue el desarrollo de esta evolución, vemos que los signos gradualmente se complican más, pues el proceso de la manifestación es producir la diversidad a partir del Uno Absoluto.

En uno de sus artículos, el erudito Subba Row, famoso vedantista de finales del siglo XIX, mencionó algunas de las características esotéricas de los diferentes signos zodiacales. Y sostuvo que Cáncer representa “el Pranava manifestado en cuatro entidades separadas correspondientes a los cuatro mantras”.

E indicó además que los cuatro estados de conciencia, tales como los cuatro estados de Brahma llamados Vaisvanara, Hiranyagarbha, Prajna e Isvara están representados por Brahma, Vishnu, Maheshvara y Sadasiva.



LEO

Palabra clave: iniciación a los Misterios Divinos

Leo es el más oculto de todos los signos, y es por eso que en la literatura alquímica, se ha sugerido que un cierto estadio de desarrollo humano, la conciencia, se representa por el “león que devora al Sol”.

Generalmente no se explica el significado de este símbolo, pero se puede obtener una pista de otras fuentes, ya que el Sol también representa a Atma (el Alma divina) y cuando el alma encarna, ella asume otra forma, y por lo tanto se puede decir que es “ocultada” o “devorada” por la “vestidura de Jivatma”.

Y a un nivel más elevado, se dice que el Logos durante el curso de la manifestación, asume la vestimenta de la Mónada (o del alma individualizada). Y este proceso podría representarse por el León, “el animal en el ser humano” engullendo, ocultando y obscureciendo al Padre Divino: el Sol.

Por lo tanto es en este estado en que nace el alma humana en su cobertura física.



VIRGO

Palabras claves: continuación evolutiva y energía sexual

Virgo estaba en ascensión cuando nació Jesucristo.* Esotéricamente, este signo es la despensa de todas las facultades creativas y es por eso que representa a Parvati (la consorte del Señor Shiva) que es considerada la Madre del Mundo y quien es también la Energía Primordial (Shakti) o sea la raíz de toda manifestación.

De acuerdo a ciertas escuelas filosóficas, Virgo representa a las seis fuerzas primarias en la naturaleza, que se llaman: Parashakti, Jrana Shakti, Iccha Shakti, Kriya Shakti, Kundalini Shakti y Matraka Shakti.

(*En el libro se hace especial énfasis en el significado de los signos zodiacales según su elevación por el Este al momento del nacimiento del individuo. [N. del T.])



LIBRA

Palabra clave: involución más profunda en la materialidad

Libra es el balance, la ponderación, la armonía y equilibrio en la naturaleza. Isaac Newton subrayó la existencia simultánea de fuerzas centrífugas y centrípetas en el Cosmos. Y como consecuencia de estas fuerzas opuestas, el Cosmos tiene una existencia.



ESCORPIO

Palabras claves: serpiente del Fuego Electrizante y manifestación de la energía sexual

Escorpión es un signo muy místico, porque es el estado de germinación de las energías primarias, el trampolín del desarrollo espiritual.

En el antiguo Egipto, los escorpiones eran considerados como compañeros de la diosa Isis. Además, la enigmática diosa de la muerte Selkhet que desde las montañas del oeste toma al sol en sus brazos, es representada con cabeza de mujer pero con brazos similares a los de un escorpión, y en el comienzo del Reino Nuevo, ella se concebía completamente como un alacrán.

Se sabe muy poco sobre el significado de este signo, pero se puede decir que representa el estado en que cambia la inercia de la involución y da paso a la formación de un “Nuevo Reino” lo que implica un estado nuevo de conciencia. Y es así como fluyen en este signo las fuerzas que despiertan la disconformidad divina en el aspirante.



SAGITARIO

Palabra clave: transformación de la materialidad en Energía Divina

Sagitario es el centauro, y el caballo humano bajo este signo dispara una flecha hacia el misterio insondable. Este símbolo es el puente entre lo divino y lo humano, la zona crepuscular de las regiones celestiales y terrestres. Durante el proceso de la Creación, los Prajapatis (o sea las Divinas Inteligencias que llevan a cabo el Plan de Dios) despliegan estas fuerzas que transforman a la materia en Espíritu. Y este signo por ende, representa a esos nueve Prajapatis, y es por eso que Sagitario es la novena constelación zodiacal.



CAPRICORNIO

Palabra clave: las pruebas del neófito

El capricornio (o Makara) es también representado por el Unicornio. Y bajo esta forma hablamos de un animal extinto, pero tiene una significación especial en los mitos del mundo antiguo. E incluso la palabra sánscrita Makara denota el pentágono, el cual simboliza el Microcosmos.

Por lo que se dice que Capricornio grafica simultáneamente tanto al Microcosmos (el cuerpo humano) como al Macrocosmos (el mundo de los objetos de percepción externa). Y es bajo la influencia de este signo zodiacal que comienza a establecerse la unidad entre el hombre interno y el Hombre Cósmico externo.


ACUARIO

Palabra clave: renunciación

El onceavo signo zodiacal grafica la forma del cántaro del que “fluyen las aguas primordiales”. El jarro corresponde a Upadhi, que es el vehículo de la conciencia, y el agua corresponde a Mool Prakriti, que es la Sustancia Primordial de la cual todo se fabrica.

Y es en este estado de conciencia donde la actividad de la conciencia no está limitada por la forma de Upadhi, o el organismo de vida a través de la cual usualmente la conciencia se expresa. Por lo que en un sentido, este signo refleja la liberación última, la cual es posible cuando se completa el ciclo de evolución.



PISCIS

Palabras claves: ascensión a las alturas divinas en donde el aspirante se convierte en un Iniciado y luego en un Adepto

Finalmente, los Peces aluden a ese nivel de conciencia donde Jivatma ha emergido a partir de Atma(aunque el primero aún conserva su identidad). Y aquí, el Hijo Pródigo ha retornado a su Padre Divino.




sábado, 30 de julio de 2016

EL ZODIACO EXPLICADO ESOTÉRICAMENTE



El siguiente artículo apareció por primera vez en julio de 1953 en la revista “Theosophy”, la cual es la principal publicación mensual de la Logia Unida de Teósofos, y el texto continuaba con un pie de página que decía:

«  La pregunta es:

¿Estamos lo suficientemente agradecidos hacia los sabios de la antigüedad por el zodíaco?

¿Tiene algún valor moral conocer el simbolismo zodiacal?

Para mayor información, el estudiante debe remitirse a los trabajos de H.P. Blavatsky y William Q. Judge, de quienes se han recogido las aseveraciones para la elaboración de este artículo. »

Hay una gran cantidad de información valiosa contenida en este estudio, mucha de la cual proviene de “La Doctrina Secreta”, un libro que a menudo no puede estudiarse de forma suficientemente cuidadosa, ya que requiere de esfuerzo, pero siempre valdrá la pena si se hace bien.


« La mitología amerindia se asemeja al Génesis de la Biblia, ya que en las leyendas de los dakotas, el “Primer Nacido” de los sioux (al igual que Adán) se cansó de vivir solo y por lo tanto formó un compañero para sí mismo (no como pareja, sino sólo un hermano) y no a partir de una de sus costillas, sino de un espigón que sacó de su gran dedo del pie, y éste fue el Pequeño Hombre...

Y desde entonces su Hermano Mayor ha sido su guía en cada etapa del progreso humano, desde la infancia hasta la adultez, y a partir de las normas que le entregó su Gran Hermano y de los consejos que dio al Pequeño Hombre, podemos definir muchas de nuestras creencias más profundas y costumbres más sagradas de nuestro pueblo. »
(El Espíritu de los Indios)

En la simbología de La Doctrina Secreta también tenemos a nuestros “Hermanos Mayores” y los más elevados de los Primeros Nacidos son las jerarquías que diseñaron y construyeron el Universo (y a un nivel más pequeño y local tenemos a las jerarquías que diseñaron y construyeron a la Tierra como también a todos los seres que viven en ella).

Generalmente a estos Hermanos Mayores las religiones los llaman “dioses y jerarquías divinas”, mientras que los teósofos los llaman “Dhyani-Chohanes”, y ellos son las inteligentes superiores a través de las cuales funcionan los “principios” del Kosmos.

Existen siete grandes jerarquías de Poderes Creativos los cuales están relacionados con los siete rayos, y que a nivel de nuestro sistema solar “los siete de la escala manifestada están conectados con los Siete Planetas”. Y de estos últimos, a su vez surgieron los Manus y Progenitores de la humanidad quienes la han desarrollado en sus diferentes aspectos (espiritual, psíquico, astral y físico).

Según Platón, el Universo fue configurado por los Primeros Nacidos en base al dodecaedro (que es un cuerpo geométrico que tiene doce caras).


Y esto es lo que se representa en los 12 signos del zodíaco.

(Y el esoterismo también aclara que si bien al comienzo se enseña que el Universo es septenario, en una enseñanza más avanzada se revela que también es doceavo, o sea que son doce las energías primordiales a partir de cuales se crea todo lo que existe en el Universo.)

El tiempo a nivel cósmico (lo que en el esoterismo se le llama “La Eternidad” o “la Duración”) está marcado por grandes ciclos y en cada uno de esos ciclos ocurren doce transformaciones (a las que le siguen parciales destrucciones provocadas alternadamente por el fuego y por el agua).

Dichas transformaciones comienzan a nivel metafísico y suprahumano, y terminan con la naturaleza física de la Creación y los seres que viven en ella.

En lo que concierne a nuestro planeta, esos cambios tienen lugar durante las cuatro grandes eras (oro, plata, bronce y hierro) de la primera Mahayuga, y los relatos míticos que hay sobre la Creación, los Diluvios y destrucciones similares están relacionados con estos ciclos.

Dentro de estos grandes ciclos hay ciclos más pequeños y así por ejemplo las doce horas diurnas en la vida cotidiana de los humanos son el reflejo en pequeño de los 12 periodos prototípicos de una “Eternidad”.

Y a nivel oculto los doce signos del zodíaco representan la evolución espiritual y psíquica de las razas humanas, así como las épocas y (en sus principales aspectos) las divisiones del tiempo. Y esta estupenda concepción fue sintetizada por los antiguos sabios en un solo diseño pictórico, conocido como el Zodíaco (o el Cinturón Celestial).


(El zodiaco a nivel esotérico es una síntesis de ese ciclo doceavo por el que pasa la Creación y los seres que habitan en ella.)


Los sabios enseñaron que los dioses y los humanos tienen su origen en el Uno Universal, Eterno Inmutable que es la Unidad Absoluta.

Esta Fuente inicial era denominada en la antigüedad “el Círculo del Cielo”, y en el esoterismo se le representa simbolizado por un punto al interior de un círculo, siendo dicho punto el Logos (también conocido como el Sol Espiritual Central).


Ese punto es la Primera Causa que da origen a todo. Pero aquello de lo que emana ese punto (o más bien es su expresión) era pasado de alto por esos antiguos Instructores. Y el “emanador” es representado por el círculo, el cual a su vez es representado en la astrología por el gran círculo zodiacal.

Y es por eso que en la enseñanza esotérica de La Doctrina Secreta se hacen y responden las siguientes preguntas:

« ¿Qué es lo que siempre es?  Respuesta: el Espacio o el eterno Anupadaka (sin padres).
¿Qué es lo que siempre fue?  Respuesta: la Semilla en la Raíz.
¿Qué es lo que siempre va y viene?  Respuesta: el Gran Aliento.

Entonces, ¿hay Tres Eternidades?

No, los tres son uno... » (DS I, p.11)

(Este asunto lo explico en el capítulo: ¿Quién creó el Universo?  Y para una mejor comprensión de la simbolización esotérica que se emplea, sepan que Parabrahma es simbolizado por la nada, Brahma es simbolizado por el círculo y el Logos es simbolizado por el punto.)



A Brahma a veces se le llama en el esoterismo “la Gran Madre” o “la Sustancia Madre” ya que es la substancia homogénea verdaderamente primordial. Y de esa sustancia primordial surgió “el Huevo Dorado” (Hiranyagarbha) que es el Sol Espiritual Central del Universo (El Logos), y del cual a su vez emergieron todas las jerarquías superiores e inferiores de las Fuerzas Creativas, los Poderes y los progenitores divinos del Universo.

Es por ello que se le designa muy acertadamente al “Espacio-Madre” como “la Madre de los Dioses”, puesto que es desde su Matriz Cósmica que nacieron todos los cuerpos celestiales, y la astronomía antigua inculcaba la idea de un origen común para todos los cuerpos celestes (antes que Kepler, Newton y otros científicos).

Con Pitágoras, el punto dentro del círculo representaba a la Mónada inmanifestada que permanecía en soledad y penumbras. Pero cuando llegó el momento, irradió de sí misma: el UNO (que es el primer número).

La Mónada vuelve al silencio tan pronto como ha evolucionado la Tríada, de la cual emergieron los restantes siete números de los diez, los cuales son la base del universo manifestado y también del zodiaco antiguo. Y es que en lugar de los doce signos zodiacales actualmente conocidos por el público en general, originalmente había solamente diez:

-       Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, después el dual Virgo-Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.

Estos signos eran exotéricos, pero sumados a ellos se insertaron dos signos místicos (que solamente comprendían los iniciados). Sin embargo, cuando se consideró necesario exteriorizar dicho par de signos adicionales, se agregaron con sus actuales nombres, los cuales en realidad ocultan su verdadera denominación, y que dan la clave al secreto de la creación y al origen del bien y del mal.

Evidentemente, lo anterior se remite a una época en la que los signos Virgo y Escorpio estaban originalmente unidos y eran considerados como uno solo. Pero más tarde se separaron por la inserción de Libra (que simboliza el punto de equilibrio).


La balanza representa aquel eterno equilibrio que es necesario en un universo de armonía y justicia precisa, el balance de las fuerzas opuestas: centrípeta y centrífuga, luz y oscuridad, o ESPÍRITU y MATERIA.

Tanto en los mundos objetivos como subjetivos, estos son los dos poderes y mediante su eterna interacción el Universo del espíritu y de la materia permanecen en armonía, y esos poderes hacen que los planetas sigan sus trayectorias y se mantengan en sus órbitas elípticas, trazando así la cruz astronómica en sus revoluciones a través del zodíaco.

Los antiguos astrólogos sabeanos (del suroeste de la península arábica) enseñaban que dentro del signo doble Virgo-Escorpio se ocultaba la explicación de la transformación gradual del mundo, desde su estado original subjetivo, hasta el estado bisexual material.  Y por el contrario se dice que la unión de esos signos conducirá a la destrucción del universo manifestado.

Las jerarquías divinas conocidas como “Los Hijos de la Luz” son nuestros progenitores celestes y están relacionados (y a menudo identificados) con los planetas sagrados que son:

-       Saturno, Júpiter, Mercurio, Marte, Venus y dos otros planetas que todavía la ciencia oficial desconoce y que fueron simbolizados por el Sol y la Luna.


Antiguamente estos planetas eran considerados cuerpos celestes cuyas jerarquías divinas estaban directamente en comunicación astral y psíquica con nuestro planeta, haciendo que sus esferas visibles envuelvan a nuestra humanidad con sus características internas y externas, llamándose así Rectores o Regentes de nuestras mónadas y facultades espirituales.

Y así como emanan siete rayos diferentes del Sol Espiritual Central, también todos los Adeptos y Dhyani-Chohanes se dividen en siete clases, cada uno siendo conducido por una de las siete formas o manifestaciones de la Sabiduría Divina.

En todas las épocas, dicha Sabiduría Suprema se ha identificado con el Dragón, y astronómicamente la constelación Draco estuvo una vez en el centro del cielo, y era tan amplia que se conocía como “el Gran Dragón” extendiéndose sobre siete de los signos del Zodíaco.

Cuando la Gran Pirámide de Egipto era un templo de iniciación (según los primeros anales de la quinta raza raíz), La principal estrella de la constelación de Draco era la Estrella Polar de ese entonces, y simbolizaba la guía hacia lo divino y es por eso que el sacerdote mayor (El hierofante o Maestro de Sabiduría) era también llamado “la Estrella” ya que guiaba al neófito hacia su renacimiento espiritual.

Hermes Trismegisto se refirió a estos “Hermanos Mayores” de la humanidad como una colonia de dioses, quienes eran las encarnaciones del Septenario Superior, y que se instalaron en la Tierra para que los humanos no estuviesen desprovistos de su naturaleza superior.

Blavatsky señala que los Ah-Hi (como también se les llama en sánscrito a esta jerarquía divina) mucho tiempo atrás fueron egos planetarios, solares, lunares y finalmente egos reencarnantes. Ellos son los anfitriones colectivos de los seres espirituales y se convierten en humanos como parte de sus transformaciones: “Los creadores del mundo renacen en la Tierra una y otra vez”.

Sin embargo, cuando los humanos se espiritualicen lo suficiente, ya no será necesario tratar de buscar que adquieran una comprensión correcta de la Sabiduría Antigua porque ellos sabrán entonces que siempre ha habido grandes Reformadores del Mundo a lo largo de la historia y que esos Reformadores:

A)  Fueron la emanación directa del Logos (bajo cualquier nombre con el que se le llame) es decir la encarnación esencial de uno de los siete aspectos del Espíritu Divino, y
B)  Que ya aparecieron antes o durante los ciclos pasados.

Y así Buddha, Krishna, Zoroastro, Manu o Tot-Hermes se manifestaron primero en la Tierra como uno de los siete poderes del Logos (primero individualizado como Dios y luego asumiendo forma material) y estos Avatares han seguido reapareciendo sucesivamente como grandes Sabios e instructores para la quinta raza raíz (y después de haber enseñado en las dos razas raíces precedentes).

En el simbolismo antiguo, se consideraba que era siempre el Sol (me refiero al Sol espiritual, no al solvisible) quien enviaba a los principales Salvadores y Avatares. Los Manus y Rishis eran también considerados dioses planetarios, y se decía que vinieron al comienzo de las razas humanas para vigilar su evolución y encarnaron en la Tierra una y otra vez para enseñar a la humanidad.

El género humano se divide en siete grupos diferentes los cuales tienen diferentes características físicas, mentales y espirituales. Y cada uno de esos grupos humanos nació bajo la guía e influencia de uno de los siete planetas sagrados y las esferas de los espíritus que viven en ellos. Es por eso que en la antigüedad se creía (con justa razón) que todas las razas humanas estaban íntimamente ligadas con los planetas, y estos a su vez con los signos zodiacales, y es así que toda la historia del mundo se encontraba registrada en esos signos.

En Egipto, el neófito era iniciado en el misterio de los signos del zodíaco por medio de una danza circular que representaba el curso de los planetas tal y como hasta hoy se celebra en Rajputana (que es una región al noreste de la India) donde se practica la danza de Krishna y los Gopis. Luego de esta danza, el neófito recibía una cruz (el Tau) convirtiéndose con esta iniciación en un astrónomo o sanador.

El ciclo de iniciaciones por la que pasaban los discípulos era una representación en pequeño de la gran serie de signos cósmicos en el año sideral (25’868 años). Y así como los cuerpos celestes al término de ese periodo vuelven a las mismas posiciones relativas que ocupaban al comienzo, de la misma manera también el “hombre interior” al concluir con el ciclo de iniciaciones, había recuperado el estado prístino de la pureza divina y el conocimiento con el cual se embarcó en su viajede encarnaciones terrestres.

El zodíaco ha sido conocido en la India y en Egipto desde tiempos inmemoriales y el conocimiento que tenían los antiguos sabios y magos de esas civilizaciones, con respecto a la influencia oculta de las estrellas y de los cuerpos celestes sobre la Tierra, era mucho mayor del que la astronomía moderna puede esperar alcanzar.

La ciencia moderna está satisfecha con cálculos astronómicos y predicciones basadas en las leyes matemáticas infalibles. Sin embargo la sabiduría antigua agregaba a la fría visión científica el elemento vivificante de su alma y espíritu que es la astrología.

Los principales rasgos en la vida de una persona se dan en conformidad a la constelación bajo la cual nació, es decir con el carácter de su principal “animador” (o sea la jerarquía divina que esa constelación representa).

Las unidades humanas proceden todas de la misma fuente que es el Sol Central Espiritual (El Logos) y cada esfuerzo de la voluntad para purificarse y unirse con el Yo Divino la libera de uno de los rayos inferiores. Y así a través y por medio de la evolución, la entidad espiritual del ser humano es conducida a niveles más altos (de rayo en rayo) hasta que nuevamente es reabsorbida en el único y supremo rayo del Padre-Sol.

Este último es el verdadero centro de todo ser que habita en el Cosmos, y cada uno puede recibir la influencia de ese centro, tal y como “cada persona está o estará ligada a algún Adepto en particular”.

Nuestro destino está escrito en las estrellas, y llegará un día en que la astrología será restaurada por aquellos miembros del Movimiento Teosófico que cumplan los requisitos morales para poseer nuevamente el “Gran Misterio”.

Todo lo anterior puede resumirse así:

« La Jerarquía de los Poderes Creativos se divide en siete energías cósmicas principales (primero en tres cuya combinación genera los cuatro siguientes) conocidas como “los siete rayos esotéricos” y dentro de doce grandes Órdenes, las cuales están representadas en los doce signos del zodíaco. Y además estas siete jerarquías y sus rayos están vinculadas con los siete planetas sagrados. Todo esto después se subdivide en numerosos grupos de seres espirituales, semi-espirituales y etéreos. »

Las enseñanzas relacionadas al zodíaco son el trabajo de los Sabios que vinieron al comienzo del gran ciclo humano y le dieron al hombre (cuando este comenzó su ardua ascensión hacia el desarrollo espiritual) todos eso símbolos e ideas de carácter astronómico que han perdurado en todos los ciclos, y estos incluyen las “ideas innatas” que impactaron en el centro perenne de la naturaleza humana.

A partir de ese recuerdo, se puede citar una noción antigua de la tradición zodiacal gracias a los registros ocultos de una edad desconocida para la historia:

« Sobre el esquema zodiacal del océano superior celeste, en cierto sector de la Tierra, un mar del interior fue consagrado y conocido como “el Abismo del Aprendizaje”.

Doce centros en la forma de doce pequeñas islas que representaban los 12 signos zodiacales (dos de los cuales permanecieron en el misterio durante muchos años) eran las moradas de doce Hierofantes o Maestros de Sabiduría.

Este mar de conocimiento y aprendizaje permaneció allí por largo tiempo, donde ahora se extiende el desierto de Gobi, y perduró hasta el último periodo glacial, cuando un cataclismo local trasladó las aguas de este mar hacia el sur y hacia el oeste, creando así un gran desierto, y dejó sólo un oasis, con un lago y una isla en el medio, como reliquia del anillo zodiacal en la Tierra. »

La Doctrina Secreta enseña que cada suceso de importancia trascendental, tales como los cataclismos geológicos al final de una raza raíz y el comienzo de una nueva (lo que implica un gran cambio para la humanidad cada cierto tiempo tanto a nivel físico, moral como espiritual) este cataclismo se prepara, por así decirlo, en las regiones siderales de nuestro sistema planetario. Y mediante la observación, la experimentación y el conocimiento, los sabios antiguos tomaron en cuenta todas las combinaciones concebibles de causas y determinaron sus efectos con precisión matemática.

Dicho conocimiento les llegó como resultado de su pureza en cada plano de su ser y descubrieron que los planetas eran como las agujas del reloj que señalaban (en el circuito de nuestro sistema solar) las horas de ciertos eventos periódicos. Y así por ejemplo, descubrieron que cuando un gran ciclo da paso al siguiente, se producen efectos dinámicos que alteran la superficie del planeta mediante la inversión de los polos terrestres y otras convulsiones, lo que afecta el curso de la evolución humana.

Los sabios orientales estaban perfectamente familiarizados con este aspecto de la ley cíclica, ya que investigaron en ella, registraron sus observaciones y las preservaron. Y habiendo presenciado las incontables vidas ciclo tras ciclo en el pasado, y visto su comportamiento bajo diferentes condiciones en otros espacios estelares hace mucho tiempo atrás, los sabios disponían de una base sobre la cual establecer sus conclusiones y predecir lo que sucedería en las eras futuras. Sin embargo las profecías siderales del zodíaco nunca señalan un evento en particular, sin importar cuan solemne y sagrado pueda ser para una parte de la humanidad.

Blavatsky en La Doctrina Secreta se pregunta:

« ¿Por qué ver en el signo de Piscis una referencia directa a Jesucristo, quien fue uno de los muchos grandes Reformadores mundiales, cuando esa constelación refulge como símbolo de todos los Salvadores espirituales del pasado, del presente y del futuro, quienes aportan la luz y disipan la oscuridad mental? »

Todas esas profecías apuntan a leyes naturales periódicas y recurrentes, las cuales son sólo comprendidas por los iniciados ya que: “el zodíaco es el modelo de la Gran Ley”.

Doce grandes dioses, como se enseñaba antiguamente en Egipto (o doce jerarquías divinas como lo enseñan los maestros transhimaláyicos) producen el giro completo de la Gran Rueda de la Vida y la Ley, y abarcan todos los planos objetivos y subjetivos y todos los estados. Y esto también se aplica a nuestro planeta, el cual pasa por doce transformaciones.

La Tierra se vuelve cada vez más densa luego de las seis primeras transformaciones, y todo lo que ella contiene (incluido el ser humano) se vuelve cada vez más material, mientras que en las seis transformaciones siguientes ocurre lo contrario, y tanto la Tierra como los seres que habitan en ella se irán desarrollando de manera cada vez más refinada y espiritual con cada cambio.


(Esto lo enseñan también los Maestros, ver: link. Nada más que ellos hablan de siete rondas y no de doce transformaciones. Pero como lo hemos visto, en una enseñanza más profunda se precisa que el proceso también es doceavo.)

Cuando se alcanza el cénit de este ciclo, se produce una disolución gradual y la vida física es destruida, pero no hay aniquilación de los seres porque cuando se llega a ese punto, la humanidad, las plantas, los animales y cada átomo se han adaptado para vivir tanto de forma objetiva como subjetiva.

Entonces se suceden los ciclos de evolución de la naturaleza septenaria del hombre:

    -  espiritual o divina,
    -  psíquica o semi-divina,
    -  intelectual,
    -  pasional,
    -  instintiva,
    -  semi-corpórea,
    -  y la puramente material o física.

Todas ellas evolucionan y progresan cíclicamente, pasando de una a otra, en una forma centrípeta y centrífuga, única en su esencia y septenaria en sus aspectos. Y cada principio de la composición septenaria del ser humano se relaciona con un plano, un planeta y una raza-raíz. Y cada uno de esos aspectos, a su vez puede ser beneficioso y constituir fuerzas poderosas para el propio humano.

La simbología del zodíaco no es propiedad de la religión, la astronomía o astrología. La llave de los misterios del zodiaco debe de ser girada siete veces. Y en cada evento de la vida (y por pequeño que este sea) hay un significado oculto que tiene una raíz septenaria, ya sea humana o cósmica, y el conocimiento para determinar ese aspecto oculto en cada suceso pertenece a los Adeptos de todas las épocas.

El ser humano es en sí mismo un sendero zodiacal, a través del cual su sol personal (Atma) realiza un circuito, y si logramos crecer a través de la devoción y el esfuerzo durante el viaje de nuestro sol interior en ese zodíaco íntimo, entonces aprenderemos el significado de la peregrinación más importante de la luminaria terrestre.




OBSERVACIONES

Este texto es la traducción del artículo publicado por la Logia Unida de Teósofos de Inglaterra (link) y le agradezco mucho a Nicolás por haberlo traducido. Desafortunadamente el zodiaco es un tema que todavía no domino bien, por lo que por el momento me siento incapaz de esclarecerles las explicaciones que dieron los instructores teósofos en este artículo (sobre todo la segunda parte).

Pero espero a medida que adquiera más conocimientos podérselos detallar. Y es que los teósofos se olvidan seguido que las enseñanzas esotéricas se deben de explicar con muchas ilustraciones, ejemplos y aclaraciones para que la gente pueda comprender mejor lo que están diciendo.

Aún así les puse el artículo porque este muestra las bases del conocimiento oculto que se tiene del zodiaco y como pueden darse cuenta, el zodiaco no es “un simple invento hecho por las civilizaciones primitivas”.


Sino que es una representación mucho más profunda de lo que la gente se imagina, ya que refleja en su simbología, el proceso de los ciclos por el que pasa todo lo que existe en el Universo.